Café Pessoa
“¿Futbol de izquierda o de derecha? ¿Poesía o prosa?”
Por: Miguel Ángel Avilés
México es sede por tercera vez de una Copa Mundial. O quizá no.
Desde el 15 de marzo del año 2018, ya se conocían las sedes de los juegos que se disputará en nuestro país junto a Estados Unidos y Canadá.
Sólo que en nuestro país se jugarán 13 encuentros de los 104 que se llevarán a cabo. Para esta edición participan 48 selecciones, lo que significa un incremento con respecto al mundial pasado en el que Qatar recibió 32 selecciones y en donde se desarrollaron 64 juegos. Este sistema de competencia se llevó por primera vez en Francia 98, ya que en Estados Unidos 94, se recibieron 24 selecciones y se jugaron 52 partidos, curiosamente la mitad de lo que sucederá en esta competencia.
Mi primer mundial “consciente” fue el de 1994. aunque recuerdo haber visto la tele en 1990, pero buscaba series animadas y al no encontrarlas, apagaba la televisión.
Muchas cosas han cambiado desde ese entonces. Algunas se mantuvieron. En algún sentido se ha ido la emoción. 32 años después sirven para ver las cosas diferentes: existe la expectativa, pero se invierte menos dinero en souvenirs; hay un poco de esperanza en la selección, pero no veo algo con carácter como en Estados Unidos, Francia o Alemania.
Antes del inicio de la copa leo ‘Fútbol y política. Conversaciones desde la izquierda’ (FOCA, 2022), libro en el que Ángel Cappa y Marcos Roitman charlan sobre futbol y política.
El libro comienza con unas palabras muy interesantes de César Luis Menotti donde habla de un futbol sin ilusión. Muchos ven el futbol desde el negocio, pero no desde la ilusión. Claro que ‘El Flaco’ es un romántico y sabe de qué habla: del futbol de barrio, de la identidad, de los amigos, de la cultura.
Más adelante, Cappa y Roitman distinguen de dos tipos de futbol, “un fútbol de izquierda y otro de derecha”. Esto no se refiera a un juego en el que haya goles o jugadas de un lado o de otro de la cancha. La analogía aplicada va en cómo se juega. Un futbol de derecha es un futbol donde lo importante es el resultado. “La eficacia”. “Ganara a cómo de lugar”.
Por otro lado, un futbol de izquierda. Un juego en el que buscamos ganar merenciéndolo, jugando mejor que el rival. Y queda bien expresado por el ex jugador del Barcelona Andrés Iniesta: “A mí me enseñaron a ganar, pero no de cualquier manera”.
En otro sentido, pienso también lo que propuso alguna vez Pier Paolo Pasolini, un futbol de prosa o un futbol de poesía. En el mundial de 1970, también en México, se enfrentaron Italia y Brasil. El cineasta italiano comparó ambos juegos con tendencias literarias después de lo que había visto en el campo de juego: Brasil jugó un futbol de poesía, donde los jugadores rimaban, había un sentido del ritmo y de la métrica. Mientras que Italia había jugado un futbol de prosa, un futbol duro, seco y que lo llevó a perder la copa en la final.
Al final, seguramente estaré frente a la pantalla, junto al resto del país, viendo los juegos de México, con los nervios como los que tuve durante todo el mes de junio de 1994, hace justamente 32 años.
Semblanza:
Miguel Ángel Avilés Mendoza (Guadalajara, 1981)
Fotoperiodista, reportero y editor. Egresado de la licenciatura en Letras Hispánicas por la Universidad de Guadalajara.
Fotos suyas han aparecido en medios impresos y electrónicos de Guadalajara, Vallarta, Colima, Puebla, Coahuila, Zacatecas y en Colombia, Polonia, India y España.
Es parte de la antología virtual de minificción mexicana. Ha publicado en Milenio Diario Jalisco, Jóvenes su periódico y en diversas revistas y portales web.
Fue coordinador editorial de la casa de poesía Mantis editores, en Guadalajara, co-editor de la revista cultural Morbo, sub-editor en Milenio Diario Jalisco y editor en Luvan Magazine.
Actualmente, labora en la Comisión Nacional Forestal en Morelia, Michoacán.
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