“VENEZUELA: HISTORIAS DE DOLOR Y SUPERVIVENCIA”

Opinión

“GENIO Y FIGURA”

POR: FRANCISCO BUENROSTRO

“VENEZUELA: HISTORIAS DE DOLOR Y SUPERVIVENCIA”

La magnitud de la tragedia que vive hoy el pueblo venezolano no se puede medir en escala sísmica, no se limita a cifras de muertos y heridos, no se puede dimensionar de forma general, fría, sólo para las estadísticas. No, el dolor, la impotencia y el sufrimiento de quienes vivieron en carne propia los terremotos del pasado 24 de junio sólo se puede, si acaso, entender en parte conociendo las historias, miles de ellas que se escribieron con sangre y sudor, luego de que la tierra se sacudió.

Uno de los casos más lamentables en esta, de por sí, terrible tragedia fue el del equipo de beisbol infantil Criollitos de La Guaira, donde, al menos, un centenar de niños pertenecientes a esta organización deportiva perdieron la vida en el sector Playa Grande.

El propio presidente del equipo, Jhorny Sojo, informó que las cifras exactas aún no se manejan, debido a que existen niños desaparecidos, mientras otros se encuentran recluidos en hospitales; y agregó que la mayoría de los fallecidos pertenecen a la categoría de semilleros, de entre cuatro y cinco años de edad.

Fueron cientos de familias que quedaron sepultadas por completo, en las más de 200 estructuras de casas y edificios que colapsaron o sufrieron daños severos, aunque en algunos casos se registraron rescates que no se pueden calificar sino de milagrosos, como el de Aarón Levi Cantillo, un joven que fue sacado con vida de entre los escombros luego de cuatro días de ocurridos los movimientos telúricos por la brigada de los llamados Topos Mexicanos, liderada por el doctor Francisco Mora, que logró hacer contacto acústico con el muchacho y, tras confirmar que sus extremidades estaban libres y que se encontraba estable pero exhausto, se activó el protocolo de extracción masiva.

En las maniobras para rescatar a Aarón, participaron rescatistas de México, El Salvador y Venezuela, quienes trabajaron de forma ininterrumpida durante 43 horas consecutivas para abrir un túnel seguro entre el concreto inestable y sacarlo para ser trasladado a un hospital.

En otros casos, la esperanza se dio de una manera distinta, como el de Martina, una gatita que fue rescatada por su dueño, un jovencito de nombre José Rodríguez, junto con otros voluntarios, quienes la sacaron de entre toneladas de escombros. Y es que para él ese animalito era todo lo que le quedaba, luego de que los sismos le arrebataran a sus dos hermanas, a su madre, a un perrito y a su apartamento, el cual quedó en ruinas.

Y mientras los sobrevivientes continuaban levantando escombros para encontrar a sus seres queridos con vida o, por lo menos, sus cuerpos para darles sepultura, los héroes surgían de entre las mismas víctimas, que olvidaban sus heridas para sumarse a los rescates, pero también de los escuadrones de rescatistas de diferentes países, entre ellos, desde luego México, tanto voluntarios como elementos del Ejercito Mexicano, que no paran un momento, porque saben que las horas, los minutos y hasta los segundos pueden hacer la diferencia para los que esperan atrapados un milagro.

Nuestro corazón y nuestras oraciones están hoy con el pueblo venezolano, porque como mexicanos conocemos su dolor y su sufrimiento.

¡Fuerza Venezuela, no están solos!

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